Jerónimo Sastre Sastre (1973-1958) fue un personaje clave de la primera mitad del s.XX mirafloreño. Además de maestro de escuela fue impulsor de diversas iniciativas sociales y educativas, entre las que destacan la promoción de una residencia de ancianos, una biblioteca, una escuela infantil de apicultura (la primera de España) y, por supuesto, la construcción del magnífico edificio de las Antiguas Escuelas, junto al Ayuntamiento, que hoy acoge dependencias culturales y administrativas. Por todo ello fue muy querido, llegando a ser alcalde de la localidad.
Un poco de historia…
El parque de Jerónimo Sastre se localiza al oeste de Miraflores, muy cercano a la entrada principal al casco urbano (por la c/Mayor y el P.º de Los Álamos). Sus límites actuales son los mismos desde al menos los años 40 del siglo XX, cuando se erigió la cruz dedicada a los caídos en la Guerra Civil, y siempre ha disfrutado de cierto grado de cobertura arbórea (indirecta en ocasiones, debido a los ejemplares plantados en las aceras contiguas de la c/Fabián Lorente).
No obstante, su acondicionamiento más completo como parque urbano se produjo en la remodelación de 1987, con motivo del cual, además, fue dedicado al respetado maestro local, dándole su nombre y colocando un busto (hoy junto al Ayuntamiento).
El arbolado del parque
Los 29 ejemplares del parque de Jerónimo Sastre se reparten entre 10 especies, lo que hace que sea un parque modesto en cuanto a densidad de árboles pero bastante diverso, obteniendo un 2,34 de biodiversidad en el indice de Sahnnon. Sin duda, las especies de coníferas son su aspecto más destacable, empezando claramente por el bonito y ya bastante imponente ejemplar de secuoya gigante (con menos de 30 años aún es un «mozalbete»). Pero la media docena de cipreses que la flanquean, de momento, no la desmerecen en absoluto, y también pueden verse aquí ejemplares de tejo (raro en todo el inventario) y de tuya (muy frecuente en la ciudad, pero con pocos ejemplares tan desarrollados como estos).
Considerado en su conjunto, el arbolado de este parque tiene una madurez y desarrollo algo dispares, debido a que combina la presencia de ya grandes ejemplares, algunos destinados a contarse entre los mayores árboles de la localidad (secuoya, ciprés común, acacia de tres púas), con numerosos pies de especies más pequeñas, bien por su propia naturaleza (ciruelo de Pissard, árbol del Paraíso), bien porque estén siendo mantenidas artificialmente en un porte semiarbustivo (ciprés de Monterrey, tejo, laurel cerezo).
Pero, en cualquier caso, por su emplazamiento privilegiado junto al centro neurálgico del municipio y el buen estado general de sus árboles, este parque constituye sin duda uno de los principales focos de atención en cuanto al patrimonio natural más estrictamente urbano de Miraflores de la Sierra.







