Cuanto mejor se conoce algo,
más se aprecia y mejor se protege

El Inventario del Arbolado Urbano consiste en la relación completa y pormenorizada de todos y cada uno de los ejemplares que crecen a lo largo del viario del municipio, así como en sus parques y áreas ajardinadas, piscinas públicas o colegios.

Se trata de responder a 3 tipos de cuestiones:

¿Qué árboles tengo que gestionar?

Cuantificar su abundancia y diversidad

¿Dónde se localiza cada uno?

Examinar su distribución y repartición

¿Cómo están y cómo nos afectan?

Evaluar su estado de conservación y riesgos

Para abordar estas cuestiones se debe identificar cada ejemplar de forma unívoca posicionándolo con exactitud en el mapa del municipio, y detallando in situ numerosos aspectos de interés socioambiental, como su especie, tamaño y estado de salud, sus riesgos asociados, interfencias con otros elementos urbanos, e incluso su valor ecológico, patrimonial, ornamental o como amortiguador térmico/sonoro.

Por ello, cada vez son más los municipios que comprenden la necesidad de disponer de un Inventario del Arbolado Urbano riguroso y de calidad, no solo que cumpla con las normativas vigentes (por ejemplo, en el caso de la Comunidad de Madrid, la Ley 8/2005 de Protección y Fomento del Arbolado Urbano, que dicta la obligatoriedad de medidas como su inventario), sino que también permita divulgar el valor de este patrimonio natural entre la ciudadanía.

Es momento de tener un inventario de calidad

Información rigurosa para la tranquilidad de los departamentos responsables del arbolado urbano.

El arbolado urbano, junto a su evidente valor ornamental, genera constatados beneficios que son directamente traducibles en términos económicos y representativos de la calidad de vida de los ciudadanos.

Paisajísticos

– Continuidad entre ciudad y medio natural.
– Modulación del viario urbano (ejes circulatorios, zonas peatonales, de recreo, de tránsito…).
– Focalización de los centros de interés dentro del conjunto urbano.

Sociales

– Incremento de la salud física y psicológica.
– Mayor empatía con el espacio público.
– Sensibilización ambiental ciudadana.
– Herramienta educativa explícita.

Económicos

– Ahorro energético (Calefacción/AC).
– Mayor durabilidad de pavimentos, alcantarillas, mobiliario urbano…
– Justificación inmobiliaria del precio de terreno.
– Atractivo turístico.

Ecológicos

– Reducción del efecto invernadero.
– Captura activa del polvo y moléculas nocivas.
– Mejora de la calidad del agua.
– Incremento de la biodiversidad urbana.

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